lunes, 2 de septiembre de 2013

Pseudo Esquizofrénico

Cada vez que escribo una actualización de estado en Facebook, noto muchas cosas de mi mismo: la paciencia que le pongo, el cuidado de la ortografía (si, es una de mis manías), el poco espacio que tengo para escribir algo donde plasme lo que estoy pensando, pero sin que llegue a ser una "Nota", la INMENSA cantidad de cosas que tengo para decir, etc.

Todas estos items, siempre disparan algo que me trae acá. A mi blog. A este espacio que descuido tanto y del cual me olvido su valor. O su potencial valor.

Ese valor que lo vuelve el lugar perfecto para poder decir la "camionada" de cosas que tengo en la cabeza y que tan poco tengo en cuenta.

Cuando le agrego una "entrada" (como le gusta decir a Google), me acuerdo de esos lugares de la casa que están siempre iguales, pero no le damos importancia. Y que de vez en cuando agarramos la estatuita del elefante con los dos pesos en la trompa y lo movemos un poco o le cambiamos el billete. Y que cuando éramos más chicos, pese a querer comprarnos absolutamente TODO lo que veíamos, nunca lo sacábamos. Ese billete en la trompa del elefante es sagrado. No se toca.

Mi blog es igual. Lo tengo ahí, siempre intacto, de vez en cuando lo toco un poco, pero no lo borro. Es mío. Son pocas cosas pero son mías. Son mis ideas. Mis descargas.

Y en este punto es donde ya re-leí lo que acabo de escribir. Y me doy cuenta lo complicado que soy y la cantidad de cosas que andan dando vueltas por mi cabeza. Si, soy de mezclar cosas. Así funciono. Digo algo con la vana esperanza de que alguien le de el mismo sentido que ya tuvo en mi cabeza diez minutos antes de decirlo. Hago todo un análisis interno de una situación y después largo conclusiones que para mi están clarísimas. Pero claro, no expliqué de dónde viene lo que estoy explicando (valga la redundancia).

Soy consciente de que soy minucioso con lo que digo, con lo que expongo. Soy un tipo muy auto-crítico cuando se trata de mis ideas y opiniones. Pero sobre todo con respecto a la forma en la que las expreso. Me tomo mi tiempo para corregir, para evaluar cada una de las cosas que digo y/o escribo. Y me doy cuenta también que soy una persona que usa mucho los puntos. Me gustan. Separan ideas. Le dan pausa y tono a lo que estoy escribiendo. Si, sigo mezclando los temas y haciendo suposiciones sobre lo que estás pensando. Vos, una de las 2 o 3 personas que está leyendo o leyó esto.

Soy un escritor serial. O mejor dicho un escritor platónico. Pienso mil cosas para escribir, pero nunca llego a escribirlas. Lo que me lleva a decir que soy un escritor serial platónico. Escribo todo en mi cabeza. Soy como el psicópata que nunca mató a nadie, pero sabe cómo matar a cualquiera. Digamos que soy como los creadores de "1000 Maneras de Morir". Y si, soy de los que les cuesta hablar en serio.

Soy así. Complicado. Detallista. Bastante rayado. Tuve la suerte de nacer en una época repleta de oportunidades para expresarme. Una época en la que puedo escribir todo esto y saber que lo dejé guardado en algún lugar para re-leerlo en un par de años.

Así fuí toda mi vida. Sólo que ahora me doy cuenta.

G.A.P

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