Demasiados son los mementos en los que te pones a pensar: "Qué hago ahora?". Cuando te egresas del secundario, cuando te recibis en la universidad, cuando te casas, cuando tenes tu primer hijo, cuando llegas a tu casa y no hay nada para cocinar, cuando vas a la heladera y no sabés a qué, etc.
Cómo es que tantas cosas influyen en lo que va a pasar después, a corto o largo plazo? "Por qué no hay un manual?" Se preguntarán algunos. Facil, el manual somos nosotros. O mejor dicho: nosotros escribimos el manual. Cada uno va armando esas pequeñas historias de vida. Pequeñas instrucciones de cómo hacer las cosas. Instrucciones de como NOSOTROS hacemos las cosas.
Las experiencias ajenas no siempre sirven. Son como una servilleta usada. La podemos usar, si, pero nunca va a ser como una nueva.
Son las 14:07 y estoy en el trabajo. Haciendo? Nada. Alguno me dira: "escuchá música, dormí una siesta". Yo prefiero escribir esto. No siempre las experiencias ajenas son las que mejor se adaptan a lo que uno quiere o lo que uno espera. Es mejor caminar el camino y formar nuestras pequeñas instrucciones personales. Porque al fin y al cabo, la vida es algo que tiene que vivir cada uno. Y cada uno tendrá sus propias instrucciones.
G.A.P.
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