lunes, 22 de abril de 2013

Life for Dummies

Demasiados son los mementos en los que te pones a pensar: "Qué hago ahora?". Cuando te egresas del secundario, cuando te recibis en la universidad, cuando te casas, cuando tenes tu primer hijo, cuando llegas a tu casa y no hay nada para cocinar, cuando vas a la heladera y no sabés a qué, etc.
Cómo es que tantas cosas influyen en lo que va a pasar después, a corto o largo plazo? "Por qué no hay un manual?" Se preguntarán algunos. Facil, el manual somos nosotros. O mejor dicho: nosotros escribimos el manual. Cada uno va armando esas pequeñas historias de vida. Pequeñas instrucciones de cómo hacer las cosas. Instrucciones de como NOSOTROS hacemos las cosas.
Las experiencias ajenas no siempre sirven. Son como una servilleta usada. La podemos usar, si, pero nunca va a ser como una nueva.
Son las 14:07 y estoy en el trabajo. Haciendo? Nada. Alguno me dira: "escuchá música, dormí una siesta". Yo prefiero escribir esto. No siempre las experiencias ajenas son las que mejor se adaptan a lo que uno quiere o lo que uno espera. Es mejor caminar el camino y formar nuestras pequeñas instrucciones personales. Porque al fin y al cabo, la vida es algo que tiene que vivir cada uno. Y cada uno tendrá sus propias instrucciones.

G.A.P.

domingo, 21 de abril de 2013

Empezando a bailar

Bueno. Nuevo blog. Nuevo en esto. O no?

Empezar a escribir algo siempre me costó. Pero no porque no sepa lo que voy a escribir, sino por la cantidad de circunstancias a las que se va a enfrentar el pobre escrito: Quién lo va a leer, a qué hora, en qué ciudad, de qué edad va a ser la persona que lo lea, cuál va a ser su realidad actual, etc. Porque cuando escribís algo tenés que tener en cuenta que no vas a estar siempre en ese momento de tu vida. Cuando releas lo que escribiste o lo que escribió alguien más, por ahí no sentís lo mismo que sentiste cuando lo leíste por primera vez. Lo loco de todo esto, es que en este nuevo momento de tu vida, el mismo escrito, las mismas palabras, la misma tipografía y color del escrito (si, esto influye) puede que signifiquen cosas COMPLETAMENTE distintas de lo que significaron en algún momento. Y ahí está lo lindo de todo esto. Que las palabras se las lleva el viento. Pero si las subís a Internet le estás poniendo un seguro extra.

Y acá estoy. Ya escribí una buena intro. Bah, "buena". Decente a lo sumo. Pero sirve.

Porque es difícil arrancar un escrito vieron? Es como encarar una chica en un colectivo. Se puede, pero es difícil. Y creo yo que es porque básicamente el viaje en colectivo es de esos momentos de la vida donde uno se pone a reflexionar sobre la vida. Pensás lo que hiciste en el día, o lo que vas a hacer. Si es viernes, estarás pensando en el fin de semana. Por ahí te ponés a ver que hace la gente que está compartiendo el colectivo con vos. En qué estarán pensando? De donde vendrán? Que dirá el mensaje que leyeron en el celular y que los hizo sonreír? Porque encima somos curiosos. Pero bueno, el ser humano es así. Curioso.

Y básicamente por curiosidad armé este blog. Curiosidad por las cosas que pueda llegar a escribir, por los que las puedan llegar a leer, que pueden ser pocos, pero su opinión va a valer mucho.

En fin, quería empezar algo corto como para que tenga algo posteado el blog, pero la verdad es que escribo diez palabras y se me vienen cosas que tengo ganas de escribir, pero que ciertamente no van acá.

Por ahora empiezo acá. Sin mucho para decir, más que tengo la esperanza de poder mantener una constancia y no escribir dos entradas como hice con el primer blog que armé. 

Los saludo atentamente. No mirando fijo la pantalla sin parpadear, si cordialmente.

G.A.P.